Quiero ser PRO...
Opinión & Estrategia - María Maceiras "May"
“(...) Yo llevo jugando sólo unos meses, pero me encanta. Aún estoy aprendiendo, pero no me va del todo mal... El otro día gané 800$en un torneo! Sé que no es mucho, pero yo juego muy, muy poquito dinero.
De momento aún soy un novato, pero sueño con convertirme en un jugador profesional algún día. Lo malo es que mi trabajo no me deja mucho tiempo para jugar... me gustaría dedicarle más tiempo e invertir un poquito más... quizás debería dejar mi trabajo e intentarlo. Tengo que decidir si me atrevo. ¿Tú que me recomendarías?”

Esto es una muestra -ficticia- de algunos de los comentarios y mails que recibo de algunos jugadores. No pretendo ofender a nadie, siempre es un placer conocer a nuevos jugadores y charlar con ellos sobre póquer, pero no puede dejar de sorprenderme (¡y preocuparme!) la ingenuidad que destilan algunos de estos textos.

¿Qué pasa con el Póquer, que todos -o una importante mayoría- los que jugamos soñamos con ser profesionales? Quiero decir, no nos pasa con otras aficiones. No conozco a nadie queme haya dicho "quiero ser profesional de Guitar Hero" o "me encantaría ser jugador profesional de paddel".

Será el dinero, evidentemente. De repente encontramos un hobby, una afición, un juego, que NOS GUSTA y con el que podemos GANAR DINERO. ¡Eso es el sueño dorado! ¡Ey!¿¿quién no querría dedicarse a jugar al Guitar Hero?? Pero no se puede vivir de hacer cinco estrellas en "Free Bird". En el póquer hay dinero y ésa es la razón fundamental del atractivo que despierta. Pero hay más cosas aparte de eso.

Los que sueñan con dar el salto no lo hacen sólo por el dinero, si fuera sólo por eso no compensaría (que nadie se lleve a engaño: hay jugadores que ganan más de cinco cifras mensuales, pero NO es lo HABITUAL). La mayoría no tomaría el riesgo de abandonar un trabajo mejor o peor pagado pero estable y con cierta seguridad financiera por este otro trabajo al que tendrán que dedicarle el mismo o más tiempo, con el mismo o más desgaste y sin ninguna estabilidad.

Si ganas gran cantidad de dinero jugando, de forma constante, dejar tu trabajo se verá con el tiempo, como una "necesidad": ese tiempo vale más si lo inviertes jugando. Sería el paso "lógico". Pero de entre todos los que suspiran por convertirse en jugadores profesionales, sólo un pequeñísimo porcentaje encaja en este grupo. Así pues, ¿qué empuja y motiva a jugadores que un día fueron simple aficionados a querer convertirse en jugadores a tiempo completo?

Ciertamente, detrás del sueño -"quiero ser pro"- no se esconde la exaltación de haber encontrado una "vocación" ausente (¿qué niño quiere ser gambler profesional?) sino más bien un rechazo frontal hacia las otras "opciones" disponibles. Somos una generación desencantada e inconformista, hemos tenido la suerte de crecer en pleno apogeo de la sociedad del bienestar, hemos tenido todo lo que hemos querido. Y cuando nos toca construir una vida y un proyecto nos damos cuenta de que no podremos salir de casa de nuestros padres hasta la treintena por no poder acceder a una hipoteca, de que un título universitario en muchos casos no vale más que para ser explotados como becarios unos cuantos años antes de conseguir un buen puesto mal pagado. Acostumbrados como estamos a tenerlo todo y tenerlo ya, de repente vemos que va a ser cualquier cosa, menos fácil. No es de extrañar que para muchos se imponga la búsqueda de otras opciones, aunque se desvíen del "camino establecido".

Y de repente, un joven desencantado con su carrera y desmotivado para encarar un futuro laboral no muy halagüeño, descubre el Póquer. Y un día gana en un torneo 1200$, que es poco más o menos lo que cobra al mes en su trabajo. Y se dice, ¿eh, por qué no? Hasta aquí todo normal. Que alguien quiera huir de una vida aburrida y un trabajo basura no me parece condenable. El problema viene cuando alguien escoge este camino o sueña con ser jugador de Póquer profesional pensando que es la vía más rápida y fácil para solucionar esos problemas de base.

Si no te gusta tu trabajo, cambia de trabajo. Si no te gusta tu vida aburrida, prueba a hacer cosas nuevas. Pero no sueñes o escojas el Póquer pensando que va a ser fácil. No pienses en dejarlo todo porque un día hayas tenido un golpe de suerte y ganado un torneo. No seas ingenuo. Va a ser duro. Y sí, por supuesto, más duro trabaja el que baja a la mina todos los días, pero lo que quiero decir es que nadie debe plantearse el "salto a la profesionalidad" sin tener absolutamente claro que se va a dejar la piel en ello. Pero vamos, ni en el póquer ni en nada. Nadie consigue lo que quiere sin pelearlo a fondo todos los días. Por eso, asegúrate antes de que es esto lo que realmente deseas.

Esto del Póquer profesional no va sólo de caras sonrientes sosteniendo cheques gigantes, no va de novatos que un día ganan un satélite y terminan llevándose varios millones de dólares, no va sólo de viajes y hoteles increíbles, de fiestas; no todos son chicos que con apenas 20 años son ya millonarios, no todos juegan al golf ni hacen side-bets de cientos de miles, no todo es Las Vegas, o Bahamas o Montecarlo. También hay puñetazos en la mesa, momentos de rabia, duda y de una increíble frustración. Hay muchísimas más derrotas que victorias. El estilo de vida no es tan glamouroso y atractivo como pueda parecer a primera vista. Los horarios indecentes del jugador en muchos casos relegan su vida social y familiar a un segundo plano, más incluso de lo que lo haría cualquier otro trabajo. Hay estrés y una terrible ansiedad. Y detrás de cada jugador ganador, de cada historia de éxito, hay una enorme cantidad de esfuerzo, trabajo y disciplina que pasa desapercibida para muchos "soñadores".

Ojo. Que no digo que no merezca la pena. ¡Vaya si la merece! Pero creo sinceramente que si lo que te motiva es sólo el dinero, o sólo escapar de un trabajo basura, entonces no valdrá la pena. Creo que no se puede triunfar en nada sin sentir cierta pasión por lo que haces. Y creo que este mundillo es lo suficientemente duro como para que sólo merezca la pena si disfrutas cada vez que te sientas ante la pantalla o el tapete.

Claro que hay quien se dedica a esto sólo por el dinero. He escuchado a jugadores online -profesionales- que no pasan de los 25 años afirmar que el Póquer les aburre soberanamente. Algunos han dejado sus estudios por esto. Porque ganan en un año más de lo que van a ganar en cinco en cualquier otro puesto de trabajo. Y se pasan trabajando diez horas al día, dejándoselas pestañas ante la pantalla del ordenador, quemando su juventud por un trabajo que les "aburre soberanamente". Su objetivo: retirarse a los treinta. Francamente, no lo comprendo. Quizás merezca la pena hacer eso con tu veintena para poder retirarte a los treinta; puede ser, tengo que respetarlo, pero yo personalmente prefiero trabajar durante 50 años en algo que me guste y con lo que disfrute en lugar de renunciar a cinco, diez o quince de los que probablemente serán los mejores años de mi vida haciendo algo que detesto.

Por otro lado, la gran mayoría de jugadores profesionales (o los que yo conozco, al menos) transmiten una gran pasión por lo que hacen. Sin dinero de por medio no podrían jugara nivel profesional, por supuesto, pero no es eso lo único que les mueve. Les encanta jugar. Les encanta ver vídeos, hablar de póquer, estudiar manos... Su objetivo: ganar grandes torneos, acumular "banderitas", ser los mejores, ser imbatibles. Y sí, así sí que merece la pena. Así cada día es un reto, cada torneo una ilusión, cada partida un nuevo escalón. Así el Póquer nos da todo lo que podíamos esperar de él. Así sí que la vida del jugador profesional es algo a envidiar. Como lo es la vida de cualquiera que, haga lo haga, disfruta haciéndolo.

© Planet Poquer Magazine

 
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